Un viaje: un reencuentro

Todo empezó un día de Diciembre. Algo dentro de mí necesitaba volar lejos de la rutina Navideña de cada año. Adoro el ambiente familiar, pero las celebraciones por inercia hace tiempo que me dejaron de llenar. Así que busqué destino. Surgió de repente. Teclee viajar solo y el primer viaje que ofertaban era Navidad en Tierra Santa. Tras esto y una serie de coincidencias cerré el viaje en menos de 5 días. Era el lugar que siempre había querido conocer, y la vida hizo que fuera hace escasos meses. Curiosamente marché con treinta y tres años y con la particularidad de haber sido bautizado con agua del Río Jordan. Creo que ambas circunstancias eran el mejor pasaporte para emprender esta aventura.

Pasado el tiempo no sé si ha sido un viaje o un reencuentro.
En lo estrictamente turístico puedo decir que Israel es muy parecido a España en lo que clima y alimentación se refiere. Pero no me apetece hablar de monumentos ni lugares. Ni siquiera del conflicto religioso. Lo que siento que debo contar está mucho más allá de lo que es una visita cultural o religiosa a otro país. Lo que voy a narrar es la sensación de que Jesús el Nazareno sigue entre nosotros.
Los que ya me conocen, saben de mi naturaleza racional y practica. Allí más de una vez, se vino abajo. Vaya por delante que no leí ninguna guía del viajero sobre los lugares que iba a visitar, y que me informé sobre el famoso síndrome del Elegido. Un brote psicótico que ocurre en Jerusalén por el cual la persona se siente llamada por el espíritu Santo a proclamar la palabra de Dios sin maletín ni placa como puedan hacer los Mormones. Con estas dos datos lo que quiero aclarar es que iba con una actitud totalmente impermeable a posibles sugestiones. Por lo tanto, creo que lo que sentí allí es tan real como el suelo que estoy pisando ahora mismo.

Todo se puede resumir en un sms que envié a mi padre (ferviente creyente). “Papa no sé si lo que cuenta la Biblia es cierto, pero aquí ha pasado algo muy fuerte. Este país está cargado de Magia”. Lo que si tengo claro es que Jesús, el descendiente de la Casa de David, el Mesías, el Revolucionario, el extraterrestre, el primer hippie, o como lo tengan catalogado, es un ser de unas dimensiones que van mucho más allá de nuestra limitada comprensión.
Y de eso soy consciente tras conocer aquella Tierra, aquellas gentes y lo que se respira en el ambiente. No hay que ser muy inteligente ni muy piadoso para darse cuenta de la fuerza del mensaje que trasmitió o más bien que trasmitiste. Sí. Me refiero a tí Jesús. He de reconocer que me costó bastante sentir lo cerca que estás pero, ahora me sigues a todos lados (espero por tu bien que al baño no entres conmigo). He leído mucho sobre ti (evangelios oficiales, extraoficiales, apócrifos, caballos de troyas, encíclicas etc…) y he visto un montón de representaciones tuyas siempre con tu aire de Rock Star (melena al viento, túnica y barba poblada). Y ha sido cuando he estado allí cuando me he dado cuenta que para saber quién eres es necesario utilizar ese órgano al cual relacionan con los peores programas de televisión: el corazón.

Y sí, me impresionó recorrer aquellos lugares como me impresiona el legado que dejaste, pero sinceramente, creo que no se te ha hecho justicia. Mira Jesús (hay confianza después de tanto tiempo) se te colocó una imagen de solemnidad y de dureza que creo no se corresponde con lo que eres. La energía que trasmites es de alegría, fuerza y amor, y eso no se debe olvidar. Eres un gran admirador de los niños y ellos son naturalidad, transparencia y buen humor. Ya me dirás que admirador de niños es serio y en muchos casos atormentado. Creo que a algún listillo se le ocurrió describirte como inaccesible y mete broncas para tener a la gente asustada porque en la culpa todos somos más manipulables. Nada más lejos de la realidad. Denunciaste lo que pasaba en tu época, como otros lo hacen en estos días a través de ti, pero eso no significa que vivieras regañando a la gente o dando lecciones de vida constantemente. Sinceramente no te siento así. Creo que tus discursos los hiciste desde el amor, nunca desde el juicio, y que ni mucho menos entraste dando latigazos en el templo, aunque algunos los merecieran. Maestro, me di cuenta también de mas cosas recorriendo el vía crucis. Sentí tu fuerza, tanto física como mental. Porque mucha gente se ha centrado en el sufrimiento y el calvario de tu tránsito hacia la muerte, pero no se paran a conectar con la fuerza que trasmitiste al aceptar la cruz e ir hacia delante recibiendo salivazo e improperios por todos lados. Me río yo de los futbolistas que se quejan cuando les silba un estadio entero. Sabías que tu misión se completaba con la crucifixión, así que la potencia que imprimiste en ese recorrido y los pasos que fuiste dando eran el trámite necesario para decir, Yo soy la Luz del Mundo. Y así es. Resulta que estamos pendientes de que las compañías eléctricas nos suben el precio de las facturas y sin embargo olvidamos que para guiarnos en la vida es más importante las luz que tu simbolizas. Y ya lo ves, pasados veinte siglos seguimos especulando con lo que eras. Sobre si tuviste hijos o no, si Maria Magdalena fue tu parienta o no, si convertiste el agua en vino o no ( mis amigos te querrían en muchos botellones). Considero una tontería especular sobre aspectos de tu vida y lo que eras porque sigues siendo. Pero el mundo va tan rápido y tiene tantos medios para comunicarnos que obviamos el mas fácil: el amor. O lo que es lo mismo, tener wii fii gratis para conectar con la luz (que tu de eso andas sobrado) y con los corazones del todos los seres humanos. Así que en el lugar que te vio nacer reestablecí contigo esa conexión sin contratarlo con orange o Vodafone, y desde entonces me he dado cuenta que siempre has estado a mi lado. Pero no solo al mio sino al de todos los hombres y mujeres que necesitan la ayuda de alguien para el que la compasión, la verdad y la paz son el camino de vida. Me doy cuenta que como dice el himno del liverpool (you ‘ll never walk alone), nunca he caminado solo. Gracias. ¿Te puedo llamar J?

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