La espiritualidad

Había una vez un niño llamado Javi. Era un pequeño muy vivo y sonriente. Sus papas le enseñaron pronto a rezar. Jesusito de mi vida, Angel de la guarda, Cuatro esquinitas. Lo hacía con fervor y con mucho entusiasmo, pues se sentía protegido y cercano a ese padre que todos tenemos. Le gustaba mucho ir a misa de niños los domingos con papa y su Chache. También se sentía muy feliz, sobre todo cuando llegaba la Navidad, Semana Santa y el día del Corpus en el cuál la abuela, le compraba el primer helado del año.

Javi creció. Quizás creció mucho, pues ya no sentía las mismas cosas por aquellas oraciones de la infancia. Se agarró a los dogmas de la religión sin mucha alegría y con mucha rigidez. Cumplía todo lo que se suponía debía hacer un buen cristiano sin ninguna flexibilidad, y con una auto exigencia brutal ante cualquier error en la vida. Así que pasaron los años yendo a misa los Domingos y a grupos de la parroquia los días que se reunían. Por el camino había perdido la alegría. Se sentía triste  y enfadado consigo mismo y con Dios. ¿Cómo podía ser que un chico que cumplía todo como buen cristiano y llevaba una vida intachable pudiera sentirse así?. No bebía, no fumaba, incluso dejo de tener relaciones de amor propio (tocarse) durante un año para ser más puro. Estaba amargado y triste. Tampoco se permitía relaciones con chicas porque había desarrollado una gran timidez y vergüenza por los dogmas interiorizados. Y lejos de conseguir nada, lo que hizo fue irse desequilibrando poco a poco.

A los 25 años cierto día paseando por el bosque se encontró con un Ogro que pastoreaba ovejas. El ogro era chino. Se llamaba Hua Nan To Nio. Javi estaba sentado debajo del árbol donde aquel ser se sentaba a descansar, mientras observaba a sus ovejas. El ogro le dijo «¿qué pasa tronco no hay mas arboles en el campo que tienes que elegir este?». ¿»Lo de tronco se lo dices al árbol o a mi»? le contestó el joven. Al monstruo le gustó su rapidez mental y le preguntó: «¿qué hace un chico como tú en un sitio como este?». El joven  respondió «¿Eso no es una canción de Burning?». Tras unos segundos de tensión (el pastor tenía un palo en la mano y pinta de estar enfadado)  le preguntó. «¿Que es lo que te ocurre?».» Hace un tiempo que no encuentro sentido a la vida». Huan An Tonio contestó. «¡¡Bueno éramos pocos flipadillos y me encuentro con otro!!». Rió con una gran carcajada. Acto seguido aquel extraño ser le pidió la fecha de nacimiento. Javi se la dio. El ogro sacó su reloj calculadora y haciendo unas cuantas sumas y apuntando números en un dibujo super extraño, empezó a decirle tendencias de personalidad. El joven se cagó varias veces en los pantalones con lo que le estaba diciendo, solo que el olor de oveja disimulaba el asunto. Acto seguido le preguntó al pastor. «¿Cómo es posible ésto?. ¿Cómo sabes quien soy sin conocerme?. ¿Haces magia?». El ogro contestó. «Magia es lo que hacen mis ovejas. Que transforman hierba en lana para darnos calor». Nuestro protagonista se quedó flipando con aquel  monstruo, por ello le preguntó si podía volver a visitarle. «Si no eres muy cargante sí». Respondió con gracia aquel extraño pastor  «¿Algún día me puedes explicar a hacer eso de los números?». «Claro pero ten paciencia». Contestó el ogro. «El profesor aparece cuando el alumno está preparado». Javi se quedó alucinado con esta frase. Normal. El era de alucinar fácilmente sin consumir estupefacientes.

El joven, no volvió por allí. Le daba un poco de miedo la nueva perspectiva de vida que le ofrecía un ogro chino y pator. Así que decidió pasar del tema.

Tiempo después Javi conoció a una bella chica. Noemí se llamaba. Estaba llena de frescura y era muy abierta (en todos los sentidos). Se enamoraron a niveles muy profundos. Con ella conoció el amor carnal y espiritual, pues le sucedieron experiencias que les hicieron sentir que la vida iba más allá de lo que les habían dicho.  Nuestro joven protagonista empezó a meditar, y a leer libros nueva y era. Se convirtió en un experto en ellos, pero también,  en un talibán del nuevo sistema de creencias que acababa de conocer.

Casi nada dura para siempre, de hecho la relación se  erosionó. Noe se volvió exigente y Javi se acomodó. Mala combinación. La unión se rompió y con ella el joven se dio cuenta de que algo no andaba bien en su interior. Por ello decidió meterse en grupos de terapia basado en constelaciones familiares. Se hizo un adicto a ellas, siendo también un fanático de esta terapia. Poco a poco se alejó de las creencias de cuando era niño. Las despreciaba. Despreciaba a quien de con buena fe se las inculcó. Su padre. Estaba en guerra con el mundo, y sentía una tristeza terrible por ello . Creía haber traicionado a su familia, por no vivir la fe como ellos. Cayó en una crisis existencial que abrió un abismo entre él y sus mas allegados. La incomprensión era mutua. Por un lado estaba Javi con su nuevo ego espiritual dando lecciones de vida, y en el otro lado estaban su padre, madre y hermano guardando la tradición.

La situación se complicó tanto, que el joven tuvo que irse a vivir a una nueva casa alejado de los suyos. En ese tiempo reflexionó mucho y se dio cuenta de su tendencia al aislamiento. Cuando el  sentido que tenía de la vida desaparecía se encerraba en una torre mental. Las constelaciones, los libros nueva era y toda esa parafernalia de la nueva espiritualidad habían perdido influencia en él por ello decidió aislarse. En su encierro recordó al ogro pastor chino. Huan NAn To Nio, y Fue a buscarle al bosque de nuevo. Allí le encontró saludándole el extraño ser a su manera. «¿Que pasa capullo?».

«Vengo a que me enseñes a vivir». Pidió Javi.» A vivir se aprende viviendo». Respondió el pastor sonriendo. El ogro accedió porque el joven era muy cansino e insistente. Para ello, Huan An To Nio le pidió que a cambio le ayudara a esquilar sus ovejas. Javi aceptó el trato. Mientras esquilaba ovejas y ovejas, nuestro protagonista no pensaba demasiado (cosa que era complicada) y asimilaba mejor las cosas que el ogro le explicaba sobre la vida, pues no tenía tiempo de rebatirlas a nivel mental. El ogro utilizaba esta estrategia porque sabía que difícilmente, un hombre hace dos cosas a la vez. Un día el joven, admirando la sabiduría del pastor decidió preguntarle cómo es que albergaba tanto conocimiento. El ogro  contestó «estoy haciendo un curso de sexto grado de cómo llegar a Dios.» «¿Cuánto dura el curso?». Preguntó Javi. «Toda la eternidad». Respondió entre risas Huan An Tonio.
Tras un tiempo al lado del sabio pastor, Javi comprendió que en la vida la forma de sentir lo místico varía, pues hay diferentes caminos para llegar a comprender lo divino. Si llegado un momento, siguiendo uno de esos senderos perdía la alegría y se alejaba de la felicidad, lo mejor era comenzar otro. ¿ Para qué apegarse a creencias cuando lo espiritual está en lo absoluto?. El joven también interiorizó que no se siente lo místico de la misma manera en las diferentes etapas de la vida y que todo lo que había  hecho sumaba. Los rezos de niño, la misa de adolescente, las constelaciones familiares, los libros nueva era, eran piezas del puzzle que conformaba su búsqueda. Todas aquellas  vivencias eran importantes en su experiencia de vida. Todas. Sin excepción. Por ello comprendió que la integración de lo vivido era la clave de su nuevo caminar por el mundo. De hecho volvió a realizar rezos por las noches, leyó algún libro nueva era, y se acercó con otra mirada a las ideas católicas del altruismo a través de algún viaje humanitario con Ongs católicas. En definitiva, decidió vivir el misticismo con flexibilidad y amor, comprendiendo y respetando a la gente y las ideas que pudieran tener sobre lo eterno. Después de mucho tiempo, había encontrado su camino y era feliz en él.

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