Un líder honorable

 

Estaba en el punto de mira no solo de sus detractores sino de sus propios aliados. Dentro del partido no gustaron las concesiones que hizo a los grupos de la oposición.  Tenía claro como presidente de la nación que debía gobernar tanto para los que le habían votado como para los que no.

Aquel país que le vio nacer y crecer era un caballo salvaje difícil de domar. El problema no estaba representado por las personas de a pie, sino por las agrupaciones ideológicas que generaban poder. No sabía porque, pero a la gente que entraba en contacto con un entramado político  poco más que  se les pudría el cerebro buscando enemigos y una situación dominante a nivel social. Consciente de esta tesitura tuvo que parar los pies a no pocos colaboradores suyos, que generaban mas conflictos que los adversarios. Su manera de dirigir no deja lugar a la duda. Tenía muy claro como gobernar con amor, más su desempeño le estaba produciendo un desgaste importante, pues no todo el mundo estaba dispuesto a dejarse guiar.

Jeremias 2.13. “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”.

Los telediarios de aquellas tierras abrieron con la misma noticia. El presidente dimitía de su cargo. Alegaba motivos personales. La verdad era mucho más dura. Empezó a recibir amenazas de muerte. Contrató a un detective de fuera del país, para averiguar de donde provenían las advertencias. La información que pudo recopilar el investigador le heló la sangre. Un grupo de personas poderosas, entre los que se encontraban banqueros, policías, militares, periodistas y políticos estaban ideando un atentado de falsa bandera para quitarle de la poltrona junto a toda la familia. Lo mas duro fue conocer los nombres de algunos de los implicados, pues entre ellos se encontraban dos miembros de su propio partido a los consideraba íntimos amigos. Estudiaron juntos, fundaron el partido y compartieron momentos inolvidables. ¿Qué veneno les habría llegado al corazón para formar parte de un plan tan siniestro?. » Esta gente está en contacto con los mismos grupos paramilitares que han planificado golpes de estado en Sudamérica y África. Son mercenarios entrenados por la CIA. Hacen muy bien su trabajo, cobrando por ello un precio considerable.  Las «maravillosas» personas que aparecen en la lista están dispuestos a contratarlos. Presidente, he realizado muchos trabajos como el suyo.  Se que lo que e voy a decir no le va a consolar. Lo que están tramando hacer contra usted, es más común de lo que cree. El ansía de poder genera estas dinámicas. El mundo todavía no está preparado para gobernantes con corazón. Ojalá algún día eso cambie y podamos tener presidentes como usted». Zanjó el detetective.

El dolor y  rabia le invadían pero dejó el gobierno de su amado país. Pocas personas sabían la verdad. Entre ellas su mujer. «Has hecho lo correcto» Le recordaba una y otra vez. Pasaría mucho tiempo hasta que el dimitido líder, aceptara que la frase de la ex segunda dama era más una realidad que un consuelo.

Siembra buenas obras, y llegarán frutos de sobra. Anonimo.

Los años se sucedieron. El poder de la nación cambió de manos en numerosas ocasiones. Lo peor de todo es que la sucesión de gobiernos trajo división social, y casos de corrupción abrumadores. El país era una caricatura. El antiguo presidente observaba las noticias con tristeza desde la casa de campo en la que había decidido residir. El enjambre que rodeaba los cargos de responsabilidad se había podrido más si cabe desde el momento en el que marchó. Las gentes cada vez eran mas conscientes sobre lo que ocurría con los representantes que se presentaban para dirigir el destino del pueblo. Los lideres se habían convertido en pastores dementes que abandonaban a las ovejas a su suerte a cambio del dinero que le prometían los lobos. Movimientos sociales comenzaron a aparecer desde un sinfín de lugares, espoleados por gentes hastiadas de la situación.

El gran terremoto se acrecentó a nivel global. El ministro de interior de Francia sacó a la luz una investigación sobre las actividades políticas subterráneas de la mayoría de los países del mundo occidental. Durante treinta años había sido detective internacional contratado por dirigentes de diferentes latitudes, y tenía en su mano una serie de dossieres que abrirían una Caja de Pandora necesaria de liberar. El ex presidente que en su tiempo le contrató, recibió la llamada del Ministro investigador pidiéndole permiso para hacer publica la historia que a él le concernía. Aceptó poniendo una condición. «No quiero parecer una victima».

El clima de crispación  estalló por completo en el país. Las gentes comenzaron la caza de brujas y un linchamiento público contra todo y contra todos. Fueron encarcelados los responsables de la trama que forzó la dimisión del ejemplar lider. Algunos periodistas le llamaban sin cesar al teléfono para tratar de conseguir entrevistas. Otros se agolpaban en la puerta de casa para tratar de arrancarle algún titular. Optó por algo muy diferente. Visitó a los amigos -compañeros de partido que años atrás le habían traicionado.

El perdón no es excusar el comportamiento del ofensor, es abandonar el resentimiento y contemplar al otro como un ser humano a pesar de lo que ha hecho.

Llegó a la cárcel rodeado de expectación. Una nube de fotógrafos, le esperaba junto a dos manifestaciones lejanas. La primera pedía su regreso a la política y la segunda le increpaba como traidor por tener aquel gesto con aquellos miserables. Entró en la sala de visitas. Allí estaban ellos. Llenos de temor y de incertidumbre ante la visita de su antiguo líder y amigo. Nada mas verlos se acercó a ellos y abrazándoles inició una conversación como si nunca nada hubiera pasado. Ambos políticos rompieron a llorar ante la bondad del ex presidente. » No lloréis amigos. Hicisteis lo que sabíais hacer. Hoy seguro que no hubierais actuado igual. Más no teníais la fortaleza de corazón necesaria para saber lidiar con el poder. Ahora seguramente la gente os señalará con el dedo creyendo que por ello están a salvo de comportamientos como el vuestro. Sin humildad, ni sencillez, todo el que entre en política caerá tarde o temprano es las redes de la codicia».  Sonreía mientras se dirigía a ellos. Fue la primera visita de muchas otras que hizo el ex dirigente.

Un simple acto de bondad echa raíces en todas direcciones, y de las raíces brotan nuevos árboles. Amelia Earhart

En pocos días los dos políticos condenados a cadena perpetua por corrupción, conspiración, amenazas, e intento de asesinato, comenzaron a usar el conocimiento sobre leyes que tenían para ayudar a las familias de los compañeros presos que lo necesitaran fuera de la cárcel. No podían cambiar lo que habían hecho, pero si podían contribuir a mejorar la vida de otras personas. Algunos periódicos se hicieron eco de esta situación, pero todavía la opinión púbica generalizada usaron sus errores durante mucho tiempo como cubos de basura de los más bajos instintos, sin darse cuenta que cuando señalaban a alguien con un dedo, tres dedos les apuntaban a ellos.

Una sociedad crece cuando los ancianos plantan árboles en cuya sombra saben que no se van a sentar.Proverbio griego.

El gran líder no quiso dar  ninguna entrevista ni hizo ninguna declaración a nadie. ¿A nadie?. A nadie del mundo de la prensa.                                         «Queridos niños y niñas . El día de mañana quizás alguno de vosotros quiera dedicarse al mundo de la política. Si es así recordad dos palabras: Servicio y humildad. Gracias a ellas conseguiréis gobernar con justicia  a un grupo de personas, a un pueblo, a una ciudad o a un país. Ponedle corazón. Las mayores hazañas solo se logran si  conectamos con él. » La clase comenzó a aplaudir. Así terminaban todas las charlas sobre liderazgo  que daba en los colegio de la ciudad donde vivía. Pronto fue requerido por los centros educativos de la región, hasta ampliarse a todo el país. Con el tiempo había cambiado la campaña electoral por un proyecto educativo, y se sentía feliz, pleno y libre de cargas. Un día mientras viajaba en el tren mirando por la ventanilla los paisajes de su amado país, su mujer le recordó » has hecho lo correcto «. Y él, a diferencia de la primera vez que lo escuchó de los labios de su esposa, sonrió y asintió con la cabeza. » he hecho lo correcto.

 

 

 

 

 

 

 

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