Adios hermano

La vida es ese transito, que tiene un guión con giros muy interesantes. La mía empezó con una despedida.

A los pocos meses de nacer mi hermano, mis padres decidieron aumentar la familia. Y lo consiguieron. Lo que nunca supieron fue que eramos dos personas las que ibamos a compartir el vientre de mamá, al menos un tiempo.  Mi hermano y yo. Fuera nos esperaba Gonzalo (el hermano mayor), y dentro un viaje de nueve meses maravilloso, hasta salir a la luz.

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Contagio de Luz

Todos nacemos con al menos un miedo en nuestra cabeza. Es como si una máquina espendedora repartiera, cuando llegamos al mundo, miedos por doquier, y hay personas a las que les tocan muchos.

Lo malo del miedo no es tenerlo. Lo malo del miedo es no ser consciente de cual o cuáles  vienen en nuestro sistema operativo. Solo conociéndolos somos capaces de abrazarlos.

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La Diosa y el Astro

Llevaba el nombre de la diosa romana de la sabiduría, las artes y las técnicas de guerra. Era una mujer muy similar a la divinidad de la que recibió la denominación . Su conocimiento era ilimitado, amén de su pericia para realizar trabajo manuales, por no hablar de la capacidad que tenía para sacar a la guerrera que llevaba dentro e imponerse en algunas diálogos.

 

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La golondrina Andina

Había una vez una pequeña golondrina andina que vivía en Valparaiso. Allí volaba desde polluela, junto a sus dos hermanos mayores, su papá y su mamá.

En la infancia era una golondrina feliz, aunque llegó un momento de la vida en el que sentía que le faltaba algo. Estaba cansada de volar protegida por los suyos, y de desplegar sus alas siempre de la manera que le habían enseñado. De hecho desplazarse así por el cielo la ponía triste, pues sentía que no se expandía todo lo que podía al no tener espacio suficiente entre el vuelo de sus familiares.

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